La
logística de las selecciones sudamericanas conlleva una labor harto complicada.
Las eliminatorias al Mundial en la zona de Conmebol obligan a viajes extensos y
cambios de clima, que dificultan aún más la ya ardua competencia por uno de los
boletos que se reparten para la Copa del Mundo.
En la
región se puede pasar en menos de una semana del frío del cono sur a la
temperatura y la humedad elevadas del norte. Allí deberá viajar la Roja en dos
semanas para enfrentar a Venezuela, el día 29 en Barinas (a 507 kilómetros de
Caracas). Pizzi aún no ha dado su nómina. Sus rivales ya sí.
Esta
ciudad llanera del occidente venezolano acogerá a Chile para el partido que se
disputará en el estadio Agustín Tovar, que tiene como antecedente el duelo que
ambos combinados jugaron en 1996, por las eliminatorias al Mundial de Francia.
Pero
mucho han cambiado las cosas desde aquella visita al país de Bolívar.
Barinas,
cuya población no supera los 400 mil habitantes, no escapa a la crisis
humanitaria que vive Venezuela en la actualidad. “Muy noble y muy leal”,
es el lema de la ciudad, que si bien cuenta con un generoso calor humano y un
buen ambiente futbolístico, vive hoy el drama de no disponer de todos los
elementos básicos para la subsistencia.
Las
selecciones de Paraguay y Ecuador visitaron a la Vinotinto el 8 de octubre y el
17 de noviembre de 2015, respectivamente, y tomaron sus recaudos en su estancia
en Puerto Ordaz.
Los
guaraníes viajaron a Venezuela en un vuelo chárter, en el cual además de los
implementos de juego y entrenamiento -como relató el tesorero de la Asociación
Paraguaya de Fútbol, Jorge González- incluyeron pollo, carne, quesos y demás
alimentos que no se pueden adquirir con facilidad en Venezuela por el
desabastecimiento que ha azotado a este país en los últimos meses.
La
situación vivida por los paraguayos fue tomada en cuenta por los ecuatorianos,
que para su estancia en el oriente venezolano incluyeron un generador para
paliar los constantes cortes de electricidad. El equipaje de los meridionales
también incluyó ventiladores, un refrigerador pequeño, agua, bebidas
hidratantes, frutos secos, medicamentos y papel higiénico, según el coordinador
del equipo Vinicio Luna.
Entre
medio, la Vinotinto se desplazó a Brasil para jugar por la tercera fecha de las
eliminatorias. Allí los jugadores llaneros que militan en equipos de su país
aprovecharon para adquirir artículos de higiene personal, pasta dental y
cepillos, según reseñó el portal Globoesporte.
Una
de las últimas delegaciones visitantes fue la de River Plate, que jugó en
Valera, el 25 de febrero, ante Trujillanos por la Copa Libertadores. El plantel
del equipo argentino retrasó su desplazamiento hasta la noche anterior por
temor a contraer el virus Zika en esta localidad andina (ubicada a poco más de
200 kilómetros de Barinas). A la inclusión de alimentos y cosméticos, se agregó
repelente para evitar la picadura de mosquitos.
Otro
equipo argentino, Huracán, vivió el 10 de febrero un incidente aún más riesgoso
cuando el bus que lo trasladaba al aeropuerto, tras jugar ante Caracas por
Libertadores, sufrió un grave accidente que dejó heridos a varios integrantes
del plantel.
A
sabiendas de esto, en Chile preparan un plan similar. La logística incluye
comida y líquidos propios, además de otros implementos. Cabe considerar que, a
pesar de la situación en Venezuela, Juan Antonio Pizzi y su cuerpo técnico
decidieron llegar a ese país con dos días de antelación en un vuelo chárter.
Los insumos que salgan desde Chile no serán pocos.







