Por: Raimond Kahwati (@RKahwati9)
El
Estadio Nacional Brígido Iriarte, ubicado en Caracas, lleva el nombre de un
exitoso atleta olímpico venezolano que destacó, principalmente, en el salto con
garrocha. Esta gloria deportiva tuvo dos hijos; ambos futbolistas
profesionales, que llegaron a representar a Venezuela. Uno de ellos, Ramón,
recordó momentos dulces de su carrera y, a su vez, ofreció su punto de vista
sobre la actualidad del torneo local y la selección nacional.
-¿Cómo
describes tu experiencia como futbolista profesional?
-Yo
empecé a jugar fútbol profesional en el año de 1967; vamos a decir que era la época romántica del fútbol, puesto que nosotros
muy poco obteníamos, económicamente hablando. Todo era porque a uno le gustaba
este deporte. Yo nací en un estadio y toda la vida me gusto el fútbol; hacíamos
lo que nos tocaba hacer con el mismo cariño, enfrentábamos las épocas
buenas y las épocas malas, y para nosotros lo importante era jugar al fútbol.
A
nosotros no nos pagaban prácticamente nada, yo tenía un sueldo de 1.800
bolívares, que la gente cría que era mucho, pero no era nada, puesto que yo
vivía en un barrio y tenía carro usado; no podía darme ese lujo que se dan los
futbolistas hoy en día. Por eso es que describirlo y compararlo con esta época
actual no se puede.
-¿Con
qué equipos jugó a nivel profesional?
-Primero
comencé con el Deportivo Galicia, donde estuve siete años; después con el
Deportivo Italia, tres años, y luego retorné al Deportivo Galicia para mi
último año como futbolista profesional. Me retire a los 28 años de edad.
-¿Puede
describir qué se siente defender la camiseta de la selección nacional?
-Es un
orgullo único porque nosotros dinero no teníamos. Siempre éramos la selección
que llegaba a las competencias internacionales con menos recursos. Pero el amor
de representar y escuchar el himno de tu país afuera era insuperable, no tiene
comparación con nada. Yo no creo que estos jugadores de hoy en día, que no
viene al caso nombrarlos, sufrieran tanto como nosotros, ya que cuentan con
mucha ayuda económica. Pero, como dije, es un verdadero orgullo.
-Viendo que el inicio de
las eliminatorias se está acercando, ¿cómo ve a la Vinotinto para los dos
primeros partidos, frente a Paraguay y Brasil?
-Yo creo que la selección hoy en
día es impredecible porque tuvieron estos dos resultados contra Honduras y
Panamá que fueron desastrosos. Perder 3-0 con Honduras preocupa. No creo que
Venezuela esté en estos momentos como está clasificado en el ranking mundial de
la FIFA para perder con Honduras, y empatar contra Panamá, que lo celebraron
como si la hubiesen ganado. Creo que fueron desastrosos esos dos partidos, y
vienen dos juegos dificilísimos porque de Paraguay no podemos esperar que se
presenten como en las eliminatorias pasadas; Paraguay está rejuvenecido y con
el técnico Ramón Díaz que los tiene muy bien. Va ser difícil.
Y de Brasil ya no hablemos porque
toda la vida nos ha superado y, a excepción del 2-0 que hubo en ese juego
amistoso, lo veo muy cuesta arriba. Dios quiera que me equivoque, pero lo veo
muy difícil.
-Si Bien a Noel Sanvicente
todavía le ha costado buenos resultados con la selección, ¿cree en el trabajo
del “Chita”?
-Yo sigo creyendo en Venezuela y
más en Chita, porque
después de Richard Páez pienso que el que se merecía la selección era él, ya
que es mi amigo y siempre le he deseado lo mejor a mis amigos. Yo sigo
creyendo, aunque los resultados no te dan unas aspiraciones de clasificar, pero
vamos a esperar. Todo es impredecible hoy en día.
-¿Qué le parece el Torneo
Adecuación 2015?
-Yo del fútbol profesional no
creo que sea la persona más indicada para, puesto que no lo sigo tan de cerca,
porque me siento tan defraudado de la liga. Hoy en día hay mucha cantidad de
jugadores en el extranjero; en nuestra época no había nadie, y uno debería
pensar que se están haciendo las cosas bien, pero al verlo es todo lo
contrario. Y te lo digo: hay muchos jugadores de calidad, pero en las
condiciones como se juegan, es decepcionante y eso hace que el nivel sea muy
bajo.
-Sabemos que el Estadio Brígido
Iriarte se llama así en honor a su padre. ¿Cómo crees que se ha tratado ese
estadio?
-Ese era un estadio modelo. Fue hecho para los Juegos
Panamericanos en el año de 1983. Yo mismo lo presencié y estábamos muy
orgullosos del estadio y así se mantenía, pero acuérdate con el desastre que
hubo en Venezuela, donde se alojaron a cualquier cantidad de damnificados y de
ahí vino el bajón del estadio.
Se empezaron a robar todos
los accesorios de la infraestructura; en el caso de las cabinas, las utilizaban
como casa y las destrozaron todas. Además de eso, una grama donde se le dejó de
hacer un buen mantenimiento y se ve en terribles condiciones para jugar al
fútbol, es por eso que me siento muy decepcionado con la forma en cómo se
encuentra el estadio, y hago un llamado al gobierno nacional y a la Federación
Venezolana de Fútbol para que le inviertan y lo puedan remodelar, ya que es un
estadio de mucha tradición, donde se practica el atletismo y también varios
equipos de la liga profesional de fútbol lo utilizan para su localía.






